Cecilia Domínguez Luis: “La imaginación salva vidas. Si no la cultivamos, nuestra alma está muerta”

La escritora canaria Cecilia Domínguez Luis reivindicó la importancia de la literatura y de la palabra poética en una visita realizada el viernes 19 de noviembre al IES Puerto del Rosario. “La imaginación salva vidas. Si no la cultivamos, nuestra alma está muerta”, destacó durante encuentro mantenido con el alumnado de tercero de la ESO, quienes le preguntaron por su trayectoria personal y profesional.

Preguntada por sus primeros pasos literarios, recurrió a sus experiencias personales, como la infancia transcurrida junto a su abuela. “Me acuerdo de que molía café por la tarde y nos contaba historias mientras la mirábamos sentados. Un día nos contó el cuento de Caperucita, pero no el que se cuenta ahora, el original, en el que el lobo se come a la abuela y a la niña. Entonces yo sentí que tenía que salvar a la Caperucita Roja, así que esperé a que mi abuela volviese a narrarnos la historia y, cuando iba a contar la desgracia dije: “¡Espera! ¡Espera! Sigo yo. Y Caperucita sacó dos pistolas y disparó al lobo”. Y como concluyó posteriormente, “fue entonces cuando me di cuenta del poder de las palabras”.

El alumnado se interesó en este sentido por las personas que le inspiraron o apoyaron en sus primeras experiencias literarias, vaticinando incluso su dedicación en el futuro. “Cuando tenía 9 años un cura entró con un libro por la puerta del colegio católico al que asistía. Yo pensé que me iba a dar la Biblia y quise decirle que ya tenía una en casa. Pero vi que el libro no era la Biblia, sino un libro de Rosalía de Castro. No entendí por qué me lo dio. De hecho, no entendí muchas de las cosas que leí, y le pregunté. A lo que él me respondió que sabía que yo sería escritora. Parece poco, pero fue un gran paso para mí”, señaló.

“También recuerdo una vez que mi padre vino de Sevilla y les trajo a mis hermanos unos barcos piratas. Yo me enfadé porque me hubiese gustado tener uno a mí.  Pero yo tenía un libro de poesías de Bécquer y lo leí. Y otra vez hubo muchas cosas que no entendí, hasta que llegué a su poema “Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso… ¡Yo no sé qué te diera por un beso”. Fue ahí cuando empecé a plagiar su forma de rima, su estructura… y es que plagiar es importante para aprender. Por eso no tengan miedo de plagiar por aprender. Pero sobre todo me ayudaron mucho las críticas, que me corrigiesen. Soy el producto de todo eso”, destacó.

 

 Aula 52 del IES Puerto del Rosario, en la visita de Cecilia Domínguez.

“Empecé escribiendo poemas a los seis años. Después me di cuenta de que había historias que no se podían contar en poesía y me inicié con mis primeros cuentos. Cuando comencé con las novelas me propuse escribir una página todos los días, aunque después no me sirviese, para no perder el hilo de la historia. Así llevo 67 años de escritora. Y, aunque ahora no escribo cada día, no puedo estar sin leer ni uno de ellos. Tengo una librería de 4.000 ejemplares, pero lo importante no es la cantidad, sino que son 4.000 ejemplares leídos”, señaló tras ser preguntada por su género literario favorito y por su experiencia lectora.

Interrogada por la importancia de que el escritor tenga “una mente abierta”, Domínguez Luis fue muy tajante: “Hay que ser tolerante. No significa que te tragues todo, ya que no todas las ideas son respetables. Todas las personas sí, todas las ideas no. Hay que tener una mente abierta porque son las nuevas generaciones las que me aportan ideas. Cuando uno se va haciendo mayor se vuelve más conservador y ustedes revuelven todo eso”.

Finalmente, se planteó una cuestión sobre el éxito. ¿Qué había hecho ella para conseguir tantos premios y logros? “Uno no escribe por llevarse premios, uno escribe por necesidad. Mi ventaja es que soy profesora y puedo escribir lo que me dé la gana”, añadió.

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